¿Quería volver?

11:00



No se qué pensar del ser humano.

Suelo pensar que los animales me caen mejor, les tengo más compasión y cariño. Eso se basa en el simple hecho de que, en mi opinión, hay una cosa que diferencia claramente al ser humano del resto de animales: El ser humano tiene consciencia.
No me malinterpretéis, no quiero decir que los animales no la tengan… Sin embargo el ser humano tiene un instinto especial para saber diferenciar el bien y el mal (Aunque cada uno lo diferencie de la manera que le de la gana.)





Si queremos ver lo peor del ser humano, no hacía falta más que encender la televisión el 22 de marzo para ver las consecuencias de la miseria humana en Bruselas. Da igual el programa que pusieras. Da igual la hora. Bruselas Bruselas Bruselas estaba presente en todas las pantallas, y yo veía incrédula cómo aquellas calles por las que pasaba todos los días ahora estaban retratadas de manera post-apocalíptica.





Muchas veces he pensado en dejar de mirar Facebook. Cada una noticia buena tengo dos de maltrato de animal (Culpa mía por seguir a tantas páginas animalistas), tres de corrupción y cuatro de abandono, maltrato o venganza.

Con noticias así, y sin apenas tener ningún feedback positivo sobre el ser humano en mi día a día, uno tiende a perder la esperanza sobre la raza humana, y con razón.





Yo si fuera tú me quedaba aquí tan tranquila’¿Cómo vas a querer volver?' eran cosas que escuché prácticamente a diario.

Lo cierto es que mi cabeza era un hervidero de sentimientos que no sabía muy bien cómo reagruparlos. Y mientras tanto las noticias relataban la crisis de refugiados y en Facebook me hablaba sobre los niños mexicanos que explotaban a perros a base de petardos. Nada muy inspirador para mi ya mermado positivismo.





El caso es que volví a Bruselas por miles de motivos, siendo el principal de que en estos 10 meses Bruselas es mi hogar y es donde me toca y quiero vivir.
Al día siguiente me iba a visitar los países Bálticos pues aquí tenía vacaciones hasta el 10 de abril, así que básicamente iba a pasar en Bruselas 24 horas. De esas 24 horas y aparte de hacer tareas apasionantes como poner la lavadora y vaciar la papelera que había dejado llena dos semanas (Ups) sabía que tenía que ir a la plaza de la Bourse. Era obvio. Amo las concentraciones sociales y son una oportunidad perfecta para fotografiar momentos únicos en mi vida.



Después de comprarme unos pantalones nuevos (Sí, otra tarea apasionante de ese día) llegué a la Bolsa. Lo primero que pensé es que es increíble cómo el ser humano te sorprende para bien y para mal. Cómo en cuestión de horas una misma ciudad te puede enseñar la peor y mejor versión de las personas sin vacilar un momento.



Había bastante gente contemplando todas las velas, cartas, dibujos, flores, carteles y banderas que llenaban ese pequeño rinconcito, y mientras el sol bajaba muchos decidieron encender las velas. Niños pequeños, mujeres mayores, muchísimas personas que tres semanas después aún seguían yendo a la Bolsa a…¿Qué? ¿Qué estaban haciendo? ¿Para qué y por quién?
Muchas personas pensarán que este pequeño templo ciudadano creado después de los atentados no es más que postureo (Y aunque me gustaría negarlo, vi bastante durante esta tragedia) pero allí se encontraban decenas de personas cuyo esfuerzo por iluminar literal y metafóricamente la ciudad parecía no resultar en vano.
Nos tocó un buen día, y mientras iba bajando el sol cada vez se hacía más potente la luz de las velas. Era el momento en el que la calle oscurecía pero que sin embargo aún no habían encendido las farolas. Rodeando esta concentración había gente en el bar Irlandés por excelencia de la ciudad tomándose unas pintas, la cafetería de enfrente estaba llena de conversaciones y carcajadas y al otro lado se encontraban dos jóvenes tocando instrumentos e inundando la ciudad de un sentimiento primaveral precioso.





Muchas personas me han preguntado si quería volver en Bruselas, y os puedo asegurar que en ese momento no quise estar en ningún otro lugar.




'Ev'rybody's talking about Ministers, Sinisters, Banisters and canisters, Bishops, and Fishops, and Rabbis, and Pop eyes, Bye, bye, bye byes...All we are saying is give peace a chance.'-The Beatles






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