Rodearse de gente positiva

12:06

Cuando te vas de Erasmus aprendes muchas cosas en muy poco tiempo como por ejemplo cuántos minutos hay que dejar la pasta en el agua (No sabía que lo ponía en el maldito envase), con qué cuidado hay que viajar en el metro para que no te roben hasta la ropa o lo útil que es comprarse fajitas cuando no te apetece cocinar.

Pero desde que estoy aquí una de las lecciones más importantes que he aprendido es que tengo que rodearme siempre de gente positiva. 



Ese tipo de gente que está allí para contarte sus ocurrencias cuando hacía 20 minutos solamente querías retrasar la alarma para no tener que empezar la rutina... Porque días malos tenemos todos, pero todos nuestros problemas parecen tonterías cuando tenemos alguien que habla con entusiasmo sobre lo que ha hecho el día anterior.
Y es que el entusiasmo es muy importante, es imprescindible, es contagioso y se acaba necesitando como a una droga.



Todos necesitamos a alguien que cuando nos encontremos dentro de nuestro agujero de paranoias, rayadas mentales y comeduras mentales nos regañe por que no estamos apreciando el día a día, nos grite, nos de un par de collejas y nos diga '¡¿Pero te estás escuchando?!' 
Todos necesitamos a alguien lejos de nuestra realidad que nos cuente lo que ha hecho, que nos evada de nosotros mismos, que nos ofrezca una galleta de chocolate con estrellitas cuando nos vea entrar en la cocina de mala hostia o se ponga a cantar con nosotros de camino a casa.

Porque cuando los ves sonriendo, riéndose de sus problemas, haciendo chistes cada dos segundos y medio no te queda otra que darte cuenta de la realidad, y es que con buena actitud cualquier día es llevadero.
Por eso necesitamos a gente positiva, porque son el recuerdo diario y constante de que si no somos felices, es simplemente porque no queremos.





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